La disciplina del diseño está en proceso de cambio y adaptación, necesita adaptar sus practicas a las características y demandas de la “sociedad líquida”, concepto descrito por Zygmunt Bauman, marcado por la flexibilidad, la transitoriedad y el rechazo a lo permanente, en donde el diseño también se manifiesta en proyectos flexibles y decisiones reversibles.
En la evolución histórica del diseño, podemos ver que el modernismo de principios del siglo XX propone derrocar la tradición mediante una revolución. La formalización del diseño como disciplina aparece como el esfuerzo por separarse de las prácticas artísticas y legitimarse como actividad rigurosa. Estas nuevas disciplinas fundaron escuelas que desarrollaron métodos y procesos creativos de racionalidad técnica que fueron consolidándose en una nueva tradición.
El post modernismo se plantea como deconstrucción y ruptura del orden y la racionalidad. Es la subjetividad del individualismo, la irracionalidad con apariencia de complejidad, la globalización sin crítica. Es, finalmente, el sustento ideológico del neoliberalismo.
Esta deconstrucción e hibridación posmoderna enfrenta la paradoja de que su propuesta se vuelve moda globalizada, se transforma en meros ismos, y se vuelve espejismo y parodia de sí mismo, en una ilusión de intelectualidad.
El diseño posmoderno propone la indagación desde los márgenes y una ruptura de toda regla gráfica en cuanto formas tipografías y retículas. David Carson aparece como su máximo exponente.
En la actualidad, el diseño requiere de una etapa de reformulación de principios y prácticas, en la que es fundamental investigar, no solo nuevas formas y técnicas, sino también las situaciones sociales en la que el diseño se inserta con autonomía crítica. Es necesario comprender el proceso, usar la tecnología, ser responsables socialmente y servir a las personas.
En la sociedad líquida todo empieza a disolverse y las verdades universales se desdibujan. Existe en esta sociedad una pluralidad de perspectivas válidas, sujeta a distintas interpretaciones, en la que el tiempo es medida de cambio y los procesos son transitorios o temporales. Existe un rechazo a lo definitivo y permanente, y los métodos o procesos no buscan necesariamente el consenso, pues están constantemente cambiando su forma.
Es interesante el ejemplo de la identidad de las marcas, uno de los elementos más sólidos en las empresas tradicionales comienza a mostrar ser uno de los más cambiantes, adaptables y flexibles, tanto que se ha convertido en un valor de las marcas contemporáneas.
Un proceso creativo ligero tiene más capacidad de fluir y adaptarse a diversos proyectos y permite adaptarse a entornos en constante evolución. Esto es una fortaleza en tiempos de cambio, en donde la estructura social en red, conectada y colaborativa, fortalece la colectividad con énfasis en formas compartidas y un rechazo a la individualidad.
Actualmente se desecha la idea de un gurú del diseño, para privilegiar equipos colaborativos multidisciplinarios en procesos que requieren de distintos actores involucrados en la problemática para buscar soluciones conjuntas, tal como en el diseño participativo o co-diseño.
De este modo los métodos y procesos preestablecidos ya no son válidos para todo escenario, siendo necesario conocer el contexto particular para definir el acercamiento al problema.
Ejemplo de esta flexibilidad aparece en el uso del software libre y/o colaborativo, la disolución de los espacios físicos del coworking, el teletrabajo y el modelo freelance o la conformación de equipos de diseño.
Características del diseño líquido
Ricardo López-León, en su artículo «Diseño líquido: los procesos creativos en tiempos de cambio» propones las siguientes características del diseño adaptado a la sociedad líquida:
- Colaborativo: perspectiva participativa, colectiva, social e incluyente busca obtener una visión en 360°
- Multidisciplinar: apertura a disciplinas afines y complementarias. Visión holística para la convergencia.
- Multimetódico: no hay método ideal para el diseño o la innovación, se promueve la adaptabilidad desde una perspectiva abierta. Es fundamental saber reconocer los métodos necesarios para el problema que se enfrenta.
- Improvisado: si no existe método o técnicas predeterminadas, no se necesitan pasos predispuestos. Un proceso de diseño abierto arma su propia ruta para abordar el problema, pero no através de una falta de preparación, sino del abandono de formas rígidas preestablecidas. El diseño líquido se reinventa en el instante en que se practica.
- Infinito: la práctica iterativa de mejora continua marca el proceso del diseño líquido. El campo de acción y la forma de proceder pudiesen ser siempre distintas y cada ciclo implica nuevos desafíos y nuevas metodologías con un fin abierto y no predeterminado.
- Intangible: más allá de productos, imágenes, objetos o espacios, el diseño desarrollado la capacidad de diseñar sistemas, estrategias y experiencias. Esta práctica supone abandonar el dominio de la técnica formal para desarrollar el pensamiento analítico y estratégico de problemas complejos y multifactoriales.
- Glocal: la práctica desteritorializada representa el derrumbe de fronteras físicas de forma que aspectos globales interactúan con locales y viceversa. El diseño líquido diluye jerarquías, fronteras y espacios en un mundo más conectado y competitivo.
Bibliografía:
- Tapia Mendoza, A. (2005). El diseño gráfico ¿postmoderno? Ideas y conceptos sobre un debate contemporáneo. Diseño en síntesis, (35), 6-15. https://disenoensintesisojs.xoc.uam.mx/index.php/disenoensintesis/article/view/166/165
- López-León, R. (2020). Diseño líquido: los procesos creativos en tiempos de cambio. Dixit, (33), 74–88. https://doi.org/10.22235/d33.2379